Turismo inclusivo. Escapada y vuelo en globo accesible.

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Juanjo y la que suscribe, volando en globo.

Desde siempre uno de los anhelos del hombre ha sido volar y desde hace siglos, ha intentado con más o menos éxito lograrlo a través de sus inventos.
Aunque recientes investigaciones afirman que el primer vuelo de un globo no tripulado fue en 1709 en Portugal por un sacerdote brasileño, los más comunmente conocidos como inventores del globo aerostático son los hermanos franceses Montgolfier, que realizaron el primer vuelo de su globo en 1783 en Francia.

Juanjo y yo, más de 200 años más tarde, también hemos experimentado lo que se siente al ser llevados por el viento a bordo de una cesta atada al globo.
Todo sucedió porque siempre habíamos querido probarlo y en nuestra boda, nos regalaron no solo la experiencia del vuelo, sino también un alojamiento con cena y desayuno postglobo incluidos. Así que en su momento nos decidimos, llamamos a la compañía e hicimos efectivo nuestro regalo para el viernes 7 y sábado 8 de marzo de 2014.

El viernes para desplazarnos a Olot, en Girona, donde tenemos el hotel, cogimos en Barcelona el bus directo de la compañía Teisa a las 6 y llegamos a las 7:45.
Allá nos recogió xevi, una de las personas de la compañía Vol de coloms y nos acompañó a nuestro hotel en la propia Olot.

El hotel donde nos hospedamos, La Perla, es familiar, encantador y dog friendly! ya sé que Bella al ser perra guía puede entrar en cualquier establecimiento pero me encanta que cada vez más se extienda la filosofía de lugares que admitan a perros, claro está, si están bien educados y son limpios, como pone mi amiga Laura en su cafetería L’Algueró

Hacia las 9, habiendo cenado Bellita, Xevi ha vuelto a recogernos para llevarnos al restaurante donde tenemos reservada la cena. El restaurante La fageda se encuentra entre Olot y santa Pau y sus dueños fueron encantadores con nosotros.
La cena estuvo deliciosa, de primero tuvimos una pequeña degustación con pastel de berenjena, crep de sobrasada, ensalada con setas y rissotto de ceps (un tipo de setas), de segundo yo pedí un bacalao con mermelada de tomate y Juanjo un filete de ibérico con salsa otra vez de ceps y como colofón y ya estando llenísimos me pedí un yogur de La fageda con frutos del bosque y mermelada de fresas y mi señor esposo una crep de chocolate, ¡suerte que no podía más!

Al llegar de vuelta al hotel, que por supuesto xevi nos volvió a llevar, la dueña nos esperaba para acompañarnos a sacar a Bella a hacer su parktime y de paso aprovechó para sacar a su labradora, anda que no lo disfrutaron ambas! y más cuando se les unió una tercera pero más jovencita.

El sábado, la gente del hotel nos volvió a acompañar a las 8 menos cuarto a sacar a Bella, y Xevi con la furgo de la empresa y ya con otra pareja más que volarán con nosotros, padre e hija australianos, nos recogieron y fuimos a la sede de los globos. Mientras los inflaban con aire frío con ventiladores, nos invitaron a cafés y antes de terminar de inflarlos y levantarlos, pudimos meternos dentro Juanjo, Bella y yo y hacernos unas fotillos.
El proceso terminó calentando con quemadores el aire frío que habían metido en los globos para así poderlos levantar y atar las cestas debajo. cestas que por cierto tienen adaptadas. 3 de ellas van con puerta para que así la gente con mobilidad reducida puedan acceder sin problema.

Nos elevamos 3 globos y la sensación fue magnífica. De hecho casi ni nos dimos cuenta que nos separábamos del suelo, así de suave fue. Cada vez que Xevi, que era nuestro piloto calentaba el aire de dentro del globo con el quemador, ascendíamos más, por lo demás, estábamos en manos del viento que es quien nos llevaba a su capricho y es que con el globo solo decides si subes o bajas, lo demás está fuera de tus manos.

El paseo fue sumamente agradable y tranquilo, ascendimos a unos 1000 metros y en pleno vuelo nos sirvieron un poco de coca y una copa de cava para brindar.

Para aterrizar, lo hicimos cerca de una granja y coordinados gracias a una radio con el equipo de tierra que vino a recogernos en furgonetas.
En el momento del aterrizaje nos enseñó las posturas que teníamos que adoptar, un poco agachados y encogidos por si acaso el impacto era algo fuerte, pero fue bastante suave.

Ya aterrizados, nos subimos a las furgos y nos llevaron a desayunar, un desayuno de los productos típicos de la garrotxa… Embutidos como fuet, bull, llangonissa… pa amb tomàquet por supuesto y algo de dulce, todo exquisito!

Una vez hubimos terminado, Toni, otro miembro de Vol de Coloms, nos acompañó a la estación de buses donde adquirimos nuestros billetes de vuelta y nos despedimos de él.

La experiencia fue maravillosa y el trato insuperable. Totalmente recomendable Vol de Coloms, una compañía inclusiva donde todos podemos experimentar el vuelo en globo.

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