Experiencias y turismo inclusivo: Windoor túnel de viento. ¡A volar se ha dicho!

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Juanjo y Núria con los monos de vuelo, ambos sonriendo, con el casco en la mano y Juanjo con las gafas para volar puestas.

Y por fin pudimos ir a probar el túnel de viento en el Windoor de Empúria Brava. Es una experiencia que compré en Navidad para Juanjo y para mí y teníamos hasta el 22 de junio de 2018 para canjear el cupón por los vuelos, en nuestro caso compré dos vuelos para cada uno, cada vuelo de un minuto.

A las 9 de la mañana y acompañados por mi prima Laura, sí! la fotógrafa oficial de mis blogs, y mi tía, nos montamos en su coche JJ, yo, el vikingo y Oldo y nos pusimos en ruta dirección Empúria Brava. Se puede ir también en tren hasta figueres y de ahí coger un bus hasta Empúria brava. aquí tenéis la info de Cómo llegar al Windoor

En coche son algo menos de 2 horas sin hacer paradas.
Teníamos la experiencia de vuelo a las 13H aunque te piden que estés una hora antes. nosotros lo cumplimos con creces y como llegamos tan pronto aprovechamos para hacer el check in en el que nos tuvieron que ayudar a rellenar una solicitud de datos y ya aprovechamos a buscar buen sitio cerca del túnel de viento y nos tomamos unos refrescos.
Eric alucinava viendo a la gente volar en el túnel! sobre todo cuando los instructores hacían un pequeño vuelo de exhibición cada vez que terminaba uno de sus grupos de vuelo.

A las 12 y media nos llamaron al grupo 7 para bajar a dar una pequeña clase teórica. Robby nuestro instructor nos contó un poco las posiciones de vuelo:
Estirados boca abajo, los brazos extendidos por arriba de la cabeza y como si estuviéramos abrazando una gran pelota, con las manos abiertas y las palmas enfocadas hacia abajo. Las piernas un poco abiertas y los pies con las puntas lo más horizontales posible, es decir nada de enfocarlas hacia el suelo sino siguiendo la pierna. Las piernas o bien tenían que estar bien estiradas o bien encogerlas un poco, a criterio del instructor.
La cabeza en principio no mirando hacia el suelo sino levantada, mirando hacia el frente.
Para indicarnos las posiciones y como dentro del túnel no se oye nada por el ruido del viento, el instructor se comunica con sencillísimas señales gestuales, pero en el caso de Juanjo y mío, las señales serían táctiles. Un toquecito en la frente del casco para levantar la cabeza, un toquecito en la nuca para agacharla y en las piernas un toquecito en los gemelos para estirarlas y un toquecito en la tibia o sea la parte delantera de los gemelos para encogerlas.
Nos hizo ponernos a todos, no solo a Juanjo y a mí en una pequeña camilla para practicar las posturas y nos contó que se había especializado en enseñar a personas con discapacidad… no, si ya se notaba ya. La soltura que tuvo con nosotros, la naturalidad, las estrategias… son de una persona que ha tratado a menudo con discapacidades. de hecho nos comentó que un día vino una familia en la que el padre iba en silla de ruedas e hizo el comentario que él no podía volar, y robby le dijo que quizá andar no, pero que volar sí que podría, y efectivamente el hombre se animó, lo probó y disfrutó muchísimo de esa experiencia… se ve que su mujer acabó llorando y todo de la emoción.

Terminada la teoría fuimos a por nuestros equipos compuestos de mono completo, gafas estilo buceo, casco y tapones para los oídos, nos vestimos, dejamos todo y me refiero a pendientes, anillos, relojes, colgantes… en taquillas y ya sí, entramos en la sala donde está el túnel. En esa sala solo accedemos los que vamos a volar.

Cada vuelo dura un minuto. Confieso que el primero se me hizo largo, me sentí muy desorientada sin poder ver ni escuchar nada, solo muchísimo viento y alguien que me iba moviendo para que experimentara el vuelo. El instructor entra con cada uno y como él dice, es él quien nos lleva, solo tenemos que dejarnos llevar y quizá ese fue mi problema, que en ese primer vuelo no lo hice o no del todo.
La sensación del viento en la cara me agobió y abría la boca mucho para coger aire, pensaba que quizá por la nariz no podría tanto… y así pasé ese minuto, además pensando que lo estaba haciendo fatal y no estaba manteniendo bien la posición. La boca al salir la tenía super seca! y me sentía algo mareada.

el segundo vuelo podía ser igual que el primero o twister, el instructor te lo pregunta y tú decides. El twister es que el instructor te sube por el túnel que serán unos 10 metros haciendo espiral y bajáis. Lo hace cogiéndote por las asas que el mono lleva en la espalda y también cogiéndote de un hombro y una pierna.
Tanto Juanjo como yo decidimos que queríamos el twister y ¡que gran decisión fue esa! ni punto de comparación con el vuelo anterior. Ciertamente entré de nuevo algo preocupada por ver como me sentiría esta segunda vez pero empecé a relajarme y cuando subimos hacia arriba fue sensacional!!! eso sí que lo hubiera repetido sin dudarlo! me encantó la sensación, la velocidad, la ligereza… Ahí sí que pude disfrutar y dejarme llevar totalmente.

Al salir Robby nos comentó que lo habíamos hecho muy bien y habíamos sabido mantener la posición. De hecho hubo un par de personas que se giraron por completo en pleno vuelo quedando panza arriba y es que hay que vigilar muchísimo con cualquier gesto que hagamos porque influye un montón en el viento. Por ejemplo, solo girar un pelín la mano puede hacernos descender.

Bajamos de nuevo para quitarnos todo el equipo, recuperamos los objetos de las taquillas y volvimos a subir para pagar los 5€ extra por cabeza que valía hacer el twister y para que nos dén nuestro certificado de vuelo.

El certificado de vuelo de Núria

Conclusiones e inclusividad de la experiencia

Es una experiencia para todos los públicos, como ponen en su propia web es apta desde los 4 hasta los 99 años. De hecho a ver si el año que viene lo probamos con el Vikingo si a él le apetece. Lo único que hay que hacer es dejarse llevar y como os conté más arriba, ya nos dijo Robby que hizo volar a personas en silla de ruedas.
Lo más problemático quizá es el llegar sobre todo si no tienes coche o alguien que te lleve. Se puede ir en tren y luego coger un bus pero el bus te deja en el pueblo, luego tienes que acercarte hasta el recinto.

Desde aquí pido que estén mejor comunicados todo este tipo de lugares porque no es la primera vez que nos sucede que cuando se trata de ir a casas rurales, experiencias de aventura en la naturaleza etc, o vamos acompañados de alguien con coche o nos es difícil o imposible llegar si no hay alternativa de transporte público.
Entiendo que parte de la gracia de las casas rurales y todo lo que se hace para disfrutar de la naturaleza es estar alejados del ruido y la civilización pero así las personas con necesidades diversas nos es más complicado de acceder. Sería buena idea si no hay transporte público, que el propio lugar, empresa, hotel…. ofrezca el servicio de recogida a la estación de tren o autobús que quede más cercana.

En el caso de windoor he visto que este servicio se ofrece pero me pareció entender que era para profesionales, de todos modos si llamáis para reservar y lo necesitáis, comentadlo a ver si también lo hacen para particulares.
Al final el consejo más importante es que lo probéis, lo disfrutéis y os paséis por aquí a comentarnos qué tal la experiencia.

Ya me despido no sin antes agradecer como siempre la super labor de mi fotógrafa oficial, Laura que se ha encargado tanto de las fotos como de los vídeos y por supuesto de su audiodescripción.

Podcast de turismo inclusivo: Escapada al Vilar Rural de Arnes

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Los 3 peques con cabezudos, bruja, león y extraterrestre

Justo el fin de semana anterior a Semana Santa y coincidiendo con el lunes día del padre y final de las Fallas, encontramos una super oferta para el Vilar Rural d’Arnes con descuentos del 10 al 15% dependiendo de las noches que fueras a quedarte, así que no nos lo pensamos ni un momento y la Familia Vikinga junto con Annabel de La Nave del Bebé y Tecnología en Familia, y Ruth de Ruth2M dos grandes mamis blogueras y mejores amigas y sus familias, nos decidimos a pasar unos días por allí.
Annabel ya había estado antes y realizó Un post sobre su anterior visita

El vilar está ubicado en la calle dels Ports S/N, su teléfono es el 977 435 73, su e-mail es infoarnes@vilarsrurals.com y le podréis encontrar en las RRSS como VilarsRurals.
La población de Arnes está muy cerca dels Ports de Beseit y la vía verde, una vía que recorre la antigua línea de tren la cual se puede recorrer a pie, en bici… y que además tiene un tramo accesible para personas ciegas que va desde los pueblos de Bot hasta la Fontcalda.

Llegar al Vilar se nos hizo algo largo ya que tuvimos que coger dos autobuses. Salimos desde Barcelona en la calle Numancia, fuimos hasta tortosa y ahí bajamos del bus y en la misma estación tomamos otro que nos dejó en la propia Arnes. desde la parada a la casa hay unos 10 minutos a pie fundamentalmente por camino de tierra. Hay que decir que nuestros amigos nos recogieron en la parada mismo para ir juntos al hotel.

Queréis saber qué tal fue la experiencia y qué tal su inclusividad? ¡pues dadle al play y disfrutad!

Experiencias sensoriales y de turismo inclusivo. La cena de los sentidos

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Entre corte y corte para el segundo SixSensePod, quería venir a contaros qué tal fue la cena temática a la que asistimos Juanjo y yo este pasado fin de semana.
Hace un par de veranos ya tuvimos la experiencia en els Sopars amb Estrelles”, y este sábado pasado de la mano de Sternalia de nuevo, hemos vivido la experiencia del Sopar dels Sentits.

según la reserva, la experiencia empieza a las 20H y termina a las 23:30H, así que esta vez sin el chiquitín que se ha quedado en casa, nos hemos acercado Juanjo y yo al Carrer del Carme 47 donde se ubica la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, lugar de esta cena.
Nosotros hemos ido en taxi en plan cómodo pero se puede llegar en transporte público sin problema, está muy cerca de Les Rambles y si vais en metro las estaciones más cercanas son Liceu en la l3 (verde) y Sant Antoni en la l2 (Lila).

En cuanto hemos llegado nos han acompañado dentro del edificio, nos han dado una copa de cava de bienvenida y ha empezado el espectáculo de ilusionismo. Ha sido espectacular! sí sí, sé que no hemos visto absolutamente nada pero la gente de nuestro entorno nos lo iba contando y hemos alucinado de como el ilusionista hacía lo que hacía. NO, no os voy a hacer spoilers, tendréis que ir para comprobarlo! de ahí que tampoco haya querido hacer podcast de esta experiencia porque parte del encanto sería revelado y eso no puede ser.

La visita.

Una vez terminada la sesión de ilusionismo nos hemos dividido en dos grupos para realizar la visita guiada a este edificio histórico. De nuevo espontaneamente sin pedirlo, dos parejas que estaban a nuestro lado se han ofrecido para echarnos una mano en el recorrido.
Nuestro grupo hemos empezado la visita en la planta de arriba, en la sala de Presidencia, que antiguamente era una capilla, allí nos han contado la historia del edificio.
La Academia, un precioso edificio neoclásico, se halla en el recinto urbano que comprendía los edificios del antiguo Hospital de la Santa Creu junto con la casa de convalecencia. En 1762 se fundó el real colegio de cirugía, y fue en 1770 cuando se constituyó como Academia y en 1785 se le otorgó el status de Real.

Vistas del amfiteatro desde arriba

Otras vistas del amfiteatro desde arriba. Se ven también una gran lámpara y la mesa de disecciones

De ahí hemos pasado a la parte alta del amfiteatro anatómico conocido como sala Gimbernat, antiguo salón de disección, que se utilizaba principalmente para la formación de cirujanos que dependían del ejército. El salón está ornamentado con unas elaboradas vidrieras y con los nombres de doctores ilustres como Ramon y Cajal, servet, Mata, Virgili o el propio Gimbernat y en el centro permanece la mesa de mármol de disecciones, una de las pocas que se conservan en toda Europa.

Juanjo y yo en la biblioteca de la academia.

Seguidamente hemos visitado la biblioteca donde he podido tocar sus estanterías cerradas con rejas de madera donde se conservan muchísimos libros sobre la historia de la medicina, fundamentalmente en francés. Es una de las salas que se mantiennen más fieles a lo que fueron los inicios de la acadèmia y los libros que contiene son a partir del siglo XIX, los anteriores se hallan en otro recinto en condiciones de conservación más adecuadas.
La visita guiada la hemos terminado de nuevo en el amfiteatro pero ahora ubicados dentro de él donde hemos tenido una sesión de mentalismo.
Una vez finalizada la sesión mentalista y dejándonos en ascuas hasta después de la cena con uno de los ejercicios que el mentalista ha realizado, hemos pasado a la sala Turró donde ha dado comienzo la experiencia sensorial gastronómica.

La cena.

Ha constado de los siguientes manjares.

  • Perlas sensoriales.
  • Paradojas.
  • La piedra de escolapio.
  • Mise en Place.
  • Recogiendo las migas.
  • Pan, agua, vino y café.

¿A que os queda clarísimo lo que hemos cenado? pues esa es la gracia, que no tengáis ni idea para no perjudicar la experiencia.
Eso sí, se avisa que hay un plato con carne, otro con pescado y hay lácteos entre otras cosas, por lo cual si algún asistente tiene intolerancias o alergias alimenticias, pueden mandar un correo electrónico o llamar a los números de teléfono que la propia web proporciona.
la experiencia gastronómica ha sido también curiosa, la gente por lo que me fijé se guiaba bastante por el aspecto visual y a veces no acertaban, tema colores de la comida etc…
La cena me ha gustado, la comida estaba buena y me ha divertido y sorprendido especialmente el postre.

Conclusiones e inclusividad.

¿Es una experiencia recomendable?
Sí, si no te asusta probar cosas nuevas gastronomicamente hablando y si te interesa un poquito la historia, ya que la visita guiada es de casi una hora.
¿Es una experiencia inclusiva?
Bastante. Aunque hay tres escalones que sí o sí hay que subir, ya han tenido visitas de personas en silla de ruedas y no ha habido ningún problema, el personal les ha ayudado, eso sí, ya me advirtieron que claro, subir las sillas eléctricas sí que no pueden por temas de peso. A parte de esos 3 escalones no hay más dificultades, para subir al resto de plantas hay ascensor.
En cuanto al aspecto visual, el ilusionismo y mentalismo en nuestro caso nos lo fueron contando otros asistentes, ¡os aseguro que tanto Juanjo como yo lo disfrutamos mucho incluso sin ver nada! En la visita guiada de nuevo nos acompañaron como ya comenté más arriba, además los dos chicos que lo cuentan son muy detallistas en sus explicaciones y descripciones, y la cena la presenta un chico encantador del personal y va describiendo plato por plato lo que nos vamos a encontrar y luego comenta los alimentos de los que se componen. Cuando nosotros fuimos, se fijó que éramos ciegos y además tuvo el detalle de ir comentando exactamente la posición de los alimentos, los recipientes donde estaban puestos y las herramientas necesarias… No diré más!
Para personas sordas o con discapacidad intelectual me comentan que de momento no han recibido ninguna visita por lo cual no está planteada ninguna solución pero que están trabajando en ello.
En cualquier caso, a la hora de hacer la reserva agradecen que avisemos si va a ir alguien con discapacidad para poder adaptar la visita y hacerla lo más satisfactoria para la persona discapacitada.
¿Y qué pasa si queremos ir en família?
Pues no recuerdo que hubiera ´niños en la visita a la que estuvimos, en cualquier caso de nuevo, lo comentaría en el momento de realizar la reserva però en mi opinión, dependerá mucho también de vuestro criterio ya que sois quienes mejor conocéis a vuestros hijos.

¿Os animáis a experimentar con los sentidos?
Si lo hacéis no os olvidéis de pasar por aquí y comentarnos!

Turismo inclusivo. Esquí adaptado en la Molina

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¿Os gusta la nieve? a mí me apasiona, desde siempre, solo escuchar que puede ser que nieve ya me entra una emoción y un cosquilleo de excitación por poder sentirla de nuevo…
La verdad es que la afición viene de pequeñita, cuando con toda la troupe familiar íbamos a esquiar, primero a Cerler y luego a Andorra, en Pal-Arinsal… Qué recuerdos tan chulos!

Núria muy pequeñita en la nieve.

De pequeñita en el jardí de neu, y un pelín ya más mayor con monitor que me enseñó mis primeros rudimentos de esquí, es decir, la cuña, que se trata en poner los esquíes en forma triangular, separando los talones y juntando las puntas, así coge la forma de la cual toma el nombre. La cuña sirve para frenar, algo muy importante y útil sobre todo cuando pillas velocidad y te estresas.
Y a esa edad, 6 añitos cosa así, también esquiaba con mi padre que me ponía delante de él, yo sin los bastones e íbamos bajando las pistas, si yo la liaba, él podía controlarme. Alguna vez hasta con mis padres de la mano había bajado pero claro… el tiempo pasa, crecemos, las circunstancias cambian y pasé muchos años sin volver a esquiar.

De mayor he ido esporadicamente a Andorra con mis tíos y primos, a Vaqueira con Juanjo que lo llevé de sorpresa y mis amigos Patri y Pablo y esta vez a la Molina.
Las 3 veces por supuesto hemos esquiado con monitores especializados y de ello es de lo que os voy a hablar. Del deporte adaptado y en este caso, del deporte adaptado en la molina, ubicada en la Cerdanya.

Esta última vez fuimos a principios de enero de este año 2017 y gracias a la Fundación Cruyff pudimos pasar un rato estupendo esquiando con dos profesores especializados en esquí adaptado.
Me maravillé viendo las sillas que tienen para que personas con mobilidad reducida también puedan esquiar! y es que aunque yo también tenga una discapacidad, no significa que conozca ni sepa de todas las necesidades, ayudas, inventos… que hay para facilitar la vida al resto de personas con discapacidad y es que cada discapacidad y cada persona es un mundo… De ahí la importancia de que cada vez seamos más los que visibilicemos nuestra situación y circunstancias, para que el mundo aprenda que no se puede usar la etiqueta discapacidad para englobar tantas realidades diferentes.

¡bien! dicho lo cual, sigo con nuestra jornada de esquí. Tuvimos dos horas de clase a primera hora de la mañana, de 9 a 11. El día no fue soleado, de hecho al poco de iniciar la clase empezó a nevar ligeramente y cuando terminamos, la nevada era copiosa!, cosa que me encantó como podéis imaginar.
Estuvimos esquiando en una pista verde, la más sencillita de todas. Primero empezamos con una bajada más cortita en la que accedíamos a través de una cinta transportadora… en la que reconozco que me costó algo pillarle el truco a acceder con los esquíes! En mi juventud, para subidas cortas habían los telearrastres, un palo que iba entre las piernas y te arrastraba, como su nombre indica, hacia arriba.
Una vez hubimos dominado la bajadita inicial ya fuimos a coger el telesilla para poder hacer la pista entera. Los telesillas que por cierto, también estaban adaptados para poder acceder con la silla de esquí.

Las dos horas nos pasaron volando, tanto Juanjo como yo lo disfrutamos como niños y nos quedamos con ganas de repetir muy pronto, además, cada uno teníamos nuestro profesor particular así que cada uno pudimos ir a nuestro ritmo y aprovechando a tope todos los beneficios de un profe para ti sola/o.

Mi padre que se quedó como espectador de nuestras bajadas hizo unos cuantos vídeos y aquí os dejo uno para que os hagáis una idea de como una persona ciega es capaz de esquiar, siguiendo las indicaciones de un profesor. Que por cierto, me quito el sombrero por su habilidad a la hora de esquiar de espaldas.

¿A qué esperáis para probarlo? ahora que va a empezar la temporada de nieve, ¡es vuestro momento!

También probamos el tubbing que es lanzarte dentro de un pneumático cuesta abajo de la montaña y es adictivo, pero de esto aunque hay vídeo, me lo reservo para la intimidad para no destrozaros los oídos con mis gritos de entusiasmo.

Si queréis más info sobre todas las actividades y servicios que realizan en la Molina, aquí tenéis todo sobre el deporte adaptado

En cuanto al acceso a pistas, nosotros fuimos en coche pero aquí os dejo la info sobre los Transportes a pistas

Gastos por persona y día

Monitor especializado en esquí y snow adaptados.
43€/H.
Forfait.
10€ por gran discapacidad, presentando la targeta que lo acredite.
Seguro.
3€.
Gastos totales 2 personas con 2h de clase cada una.
198€.

Turismo inclusivo. Escapada y vuelo en globo accesible.

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Juanjo y la que suscribe, volando en globo.

Desde siempre uno de los anhelos del hombre ha sido volar y desde hace siglos, ha intentado con más o menos éxito lograrlo a través de sus inventos.
Aunque recientes investigaciones afirman que el primer vuelo de un globo no tripulado fue en 1709 en Portugal por un sacerdote brasileño, los más comunmente conocidos como inventores del globo aerostático son los hermanos franceses Montgolfier, que realizaron el primer vuelo de su globo en 1783 en Francia.

Juanjo y yo, más de 200 años más tarde, también hemos experimentado lo que se siente al ser llevados por el viento a bordo de una cesta atada al globo.
Todo sucedió porque siempre habíamos querido probarlo y en nuestra boda, nos regalaron no solo la experiencia del vuelo, sino también un alojamiento con cena y desayuno postglobo incluidos. Así que en su momento nos decidimos, llamamos a la compañía e hicimos efectivo nuestro regalo para el viernes 7 y sábado 8 de marzo de 2014.

El viernes para desplazarnos a Olot, en Girona, donde tenemos el hotel, cogimos en Barcelona el bus directo de la compañía Teisa a las 6 y llegamos a las 7:45.
Allá nos recogió xevi, una de las personas de la compañía Vol de coloms y nos acompañó a nuestro hotel en la propia Olot.

El hotel donde nos hospedamos, La Perla, es familiar, encantador y dog friendly! ya sé que Bella al ser perra guía puede entrar en cualquier establecimiento pero me encanta que cada vez más se extienda la filosofía de lugares que admitan a perros, claro está, si están bien educados y son limpios, como pone mi amiga Laura en su cafetería L’Algueró

Hacia las 9, habiendo cenado Bellita, Xevi ha vuelto a recogernos para llevarnos al restaurante donde tenemos reservada la cena. El restaurante La fageda se encuentra entre Olot y santa Pau y sus dueños fueron encantadores con nosotros.
La cena estuvo deliciosa, de primero tuvimos una pequeña degustación con pastel de berenjena, crep de sobrasada, ensalada con setas y rissotto de ceps (un tipo de setas), de segundo yo pedí un bacalao con mermelada de tomate y Juanjo un filete de ibérico con salsa otra vez de ceps y como colofón y ya estando llenísimos me pedí un yogur de La fageda con frutos del bosque y mermelada de fresas y mi señor esposo una crep de chocolate, ¡suerte que no podía más!

Al llegar de vuelta al hotel, que por supuesto xevi nos volvió a llevar, la dueña nos esperaba para acompañarnos a sacar a Bella a hacer su parktime y de paso aprovechó para sacar a su labradora, anda que no lo disfrutaron ambas! y más cuando se les unió una tercera pero más jovencita.

El sábado, la gente del hotel nos volvió a acompañar a las 8 menos cuarto a sacar a Bella, y Xevi con la furgo de la empresa y ya con otra pareja más que volarán con nosotros, padre e hija australianos, nos recogieron y fuimos a la sede de los globos. Mientras los inflaban con aire frío con ventiladores, nos invitaron a cafés y antes de terminar de inflarlos y levantarlos, pudimos meternos dentro Juanjo, Bella y yo y hacernos unas fotillos.
El proceso terminó calentando con quemadores el aire frío que habían metido en los globos para así poderlos levantar y atar las cestas debajo. cestas que por cierto tienen adaptadas. 3 de ellas van con puerta para que así la gente con mobilidad reducida puedan acceder sin problema.

Nos elevamos 3 globos y la sensación fue magnífica. De hecho casi ni nos dimos cuenta que nos separábamos del suelo, así de suave fue. Cada vez que Xevi, que era nuestro piloto calentaba el aire de dentro del globo con el quemador, ascendíamos más, por lo demás, estábamos en manos del viento que es quien nos llevaba a su capricho y es que con el globo solo decides si subes o bajas, lo demás está fuera de tus manos.

El paseo fue sumamente agradable y tranquilo, ascendimos a unos 1000 metros y en pleno vuelo nos sirvieron un poco de coca y una copa de cava para brindar.

Para aterrizar, lo hicimos cerca de una granja y coordinados gracias a una radio con el equipo de tierra que vino a recogernos en furgonetas.
En el momento del aterrizaje nos enseñó las posturas que teníamos que adoptar, un poco agachados y encogidos por si acaso el impacto era algo fuerte, pero fue bastante suave.

Ya aterrizados, nos subimos a las furgos y nos llevaron a desayunar, un desayuno de los productos típicos de la garrotxa… Embutidos como fuet, bull, llangonissa… pa amb tomàquet por supuesto y algo de dulce, todo exquisito!

Una vez hubimos terminado, Toni, otro miembro de Vol de Coloms, nos acompañó a la estación de buses donde adquirimos nuestros billetes de vuelta y nos despedimos de él.

La experiencia fue maravillosa y el trato insuperable. Totalmente recomendable Vol de Coloms, una compañía inclusiva donde todos podemos experimentar el vuelo en globo.