Experiencias sensoriales y de turismo inclusivo. La cena de los sentidos

Pensamiento visitado 1.208 veces

Entre corte y corte para el segundo SixSensePod, quería venir a contaros qué tal fue la cena temática a la que asistimos Juanjo y yo este pasado fin de semana.
Hace un par de veranos ya tuvimos la experiencia en els Sopars amb Estrelles”, y este sábado pasado de la mano de Sternalia de nuevo, hemos vivido la experiencia del Sopar dels Sentits.

según la reserva, la experiencia empieza a las 20H y termina a las 23:30H, así que esta vez sin el chiquitín que se ha quedado en casa, nos hemos acercado Juanjo y yo al Carrer del Carme 47 donde se ubica la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, lugar de esta cena.
Nosotros hemos ido en taxi en plan cómodo pero se puede llegar en transporte público sin problema, está muy cerca de Les Rambles y si vais en metro las estaciones más cercanas son Liceu en la l3 (verde) y Sant Antoni en la l2 (Lila).

En cuanto hemos llegado nos han acompañado dentro del edificio, nos han dado una copa de cava de bienvenida y ha empezado el espectáculo de ilusionismo. Ha sido espectacular! sí sí, sé que no hemos visto absolutamente nada pero la gente de nuestro entorno nos lo iba contando y hemos alucinado de como el ilusionista hacía lo que hacía. NO, no os voy a hacer spoilers, tendréis que ir para comprobarlo! de ahí que tampoco haya querido hacer podcast de esta experiencia porque parte del encanto sería revelado y eso no puede ser.

La visita.

Una vez terminada la sesión de ilusionismo nos hemos dividido en dos grupos para realizar la visita guiada a este edificio histórico. De nuevo espontaneamente sin pedirlo, dos parejas que estaban a nuestro lado se han ofrecido para echarnos una mano en el recorrido.
Nuestro grupo hemos empezado la visita en la planta de arriba, en la sala de Presidencia, que antiguamente era una capilla, allí nos han contado la historia del edificio.
La Academia, un precioso edificio neoclásico, se halla en el recinto urbano que comprendía los edificios del antiguo Hospital de la Santa Creu junto con la casa de convalecencia. En 1762 se fundó el real colegio de cirugía, y fue en 1770 cuando se constituyó como Academia y en 1785 se le otorgó el status de Real.

Vistas del amfiteatro desde arriba

Otras vistas del amfiteatro desde arriba. Se ven también una gran lámpara y la mesa de disecciones

De ahí hemos pasado a la parte alta del amfiteatro anatómico conocido como sala Gimbernat, antiguo salón de disección, que se utilizaba principalmente para la formación de cirujanos que dependían del ejército. El salón está ornamentado con unas elaboradas vidrieras y con los nombres de doctores ilustres como Ramon y Cajal, servet, Mata, Virgili o el propio Gimbernat y en el centro permanece la mesa de mármol de disecciones, una de las pocas que se conservan en toda Europa.

Juanjo y yo en la biblioteca de la academia.

Seguidamente hemos visitado la biblioteca donde he podido tocar sus estanterías cerradas con rejas de madera donde se conservan muchísimos libros sobre la historia de la medicina, fundamentalmente en francés. Es una de las salas que se mantiennen más fieles a lo que fueron los inicios de la acadèmia y los libros que contiene son a partir del siglo XIX, los anteriores se hallan en otro recinto en condiciones de conservación más adecuadas.
La visita guiada la hemos terminado de nuevo en el amfiteatro pero ahora ubicados dentro de él donde hemos tenido una sesión de mentalismo.
Una vez finalizada la sesión mentalista y dejándonos en ascuas hasta después de la cena con uno de los ejercicios que el mentalista ha realizado, hemos pasado a la sala Turró donde ha dado comienzo la experiencia sensorial gastronómica.

La cena.

Ha constado de los siguientes manjares.

  • Perlas sensoriales.
  • Paradojas.
  • La piedra de escolapio.
  • Mise en Place.
  • Recogiendo las migas.
  • Pan, agua, vino y café.

¿A que os queda clarísimo lo que hemos cenado? pues esa es la gracia, que no tengáis ni idea para no perjudicar la experiencia.
Eso sí, se avisa que hay un plato con carne, otro con pescado y hay lácteos entre otras cosas, por lo cual si algún asistente tiene intolerancias o alergias alimenticias, pueden mandar un correo electrónico o llamar a los números de teléfono que la propia web proporciona.
la experiencia gastronómica ha sido también curiosa, la gente por lo que me fijé se guiaba bastante por el aspecto visual y a veces no acertaban, tema colores de la comida etc…
La cena me ha gustado, la comida estaba buena y me ha divertido y sorprendido especialmente el postre.

Conclusiones e inclusividad.

¿Es una experiencia recomendable?
Sí, si no te asusta probar cosas nuevas gastronomicamente hablando y si te interesa un poquito la historia, ya que la visita guiada es de casi una hora.
¿Es una experiencia inclusiva?
Bastante. Aunque hay tres escalones que sí o sí hay que subir, ya han tenido visitas de personas en silla de ruedas y no ha habido ningún problema, el personal les ha ayudado, eso sí, ya me advirtieron que claro, subir las sillas eléctricas sí que no pueden por temas de peso. A parte de esos 3 escalones no hay más dificultades, para subir al resto de plantas hay ascensor.
En cuanto al aspecto visual, el ilusionismo y mentalismo en nuestro caso nos lo fueron contando otros asistentes, ¡os aseguro que tanto Juanjo como yo lo disfrutamos mucho incluso sin ver nada! En la visita guiada de nuevo nos acompañaron como ya comenté más arriba, además los dos chicos que lo cuentan son muy detallistas en sus explicaciones y descripciones, y la cena la presenta un chico encantador del personal y va describiendo plato por plato lo que nos vamos a encontrar y luego comenta los alimentos de los que se componen. Cuando nosotros fuimos, se fijó que éramos ciegos y además tuvo el detalle de ir comentando exactamente la posición de los alimentos, los recipientes donde estaban puestos y las herramientas necesarias… No diré más!
Para personas sordas o con discapacidad intelectual me comentan que de momento no han recibido ninguna visita por lo cual no está planteada ninguna solución pero que están trabajando en ello.
En cualquier caso, a la hora de hacer la reserva agradecen que avisemos si va a ir alguien con discapacidad para poder adaptar la visita y hacerla lo más satisfactoria para la persona discapacitada.
¿Y qué pasa si queremos ir en família?
Pues no recuerdo que hubiera ´niños en la visita a la que estuvimos, en cualquier caso de nuevo, lo comentaría en el momento de realizar la reserva però en mi opinión, dependerá mucho también de vuestro criterio ya que sois quienes mejor conocéis a vuestros hijos.

¿Os animáis a experimentar con los sentidos?
Si lo hacéis no os olvidéis de pasar por aquí y comentarnos!

sintiendo Bali, Java y Bangkok. 1º día: El tránsito

Pensamiento visitado 607 veces

Y llegó el 02/07/2013, y con él, los agobios del último momento, comprobar que lo llevamos todo en los maletones:

Ropa cómoda, calzado cómodo, bikinis/bañadores, neceser con una variopinta sección de cosméticos, botiquín básico (antidiarréicos, antiinflamatorios, paracetamol,
algo para dormir, repelente contra los mosquitos por ejemplo relek extraforte, productos para aliviar picaduras, escoceduras, ampollas…), cremas solares
protección total es decir del 50 o más, los pasaportes actualizados, dinerito y como no…, las vacunas! sí, porque para viajar a Indonesia y Thailandia,
se recomienda ir vacunado del tifus, la hepatitis A, y por supuesto llevar al día las vacunas como el tétanos o la hepatitis B, vacunas que a la mayoría
almenos nos han ido poniendo en la infancia en el colegio. A parte de informarse sobre la Malaria, porque depende de donde viajes de Indonesia y Thailandia,
te recomendarán que tomes profilaxis.

Para el tema de vacunas, si sois de españa, podéis consultar la página de Centros
de vacunación internacional
donde encontrareis los distintos centros a los que podéis dirigiros para informaros y vacunaros. Os recomiendo que lo hagáis
con tiempo ya que necesitáis pedir cita y podéis encontraros con que estén todos los días cogidos hasta pasada la fecha de vuestro viaje. A nosotros nos
pasó con uno de los centros que te visitaban y vacunaban gratis, obviamente a un mes vista de nuestro viaje, ya no había días disponibles. Además, pensad que hay vacunas que necesitan cierto tiempo para hacer efecto, en el caso del tifus por ejemplo, creo recordar que eran unos 10 días así que, ¡no os arriesguéis!
Bien, una vez comprobado que lo teníamos todo listo, tocaba ir al aeropuerto a coger nuestro avión de Qatar Airways destino Doha, que salía a las 15:55.

Han sido algo más de 6 horas de vuelo pero os aseguro que se me han pasado volando! el avión muy bien, de estos que tienes tu propia pantalla individual con tu mandito,
asientos bastante cómodos para ir en clase turista, con almohada y mantita y como no, con un buen servicio de comida o almenos yo he comido la mar de a
gusto, comido y bebido! porque no paran de traerte que si refrescos, un snack, luego la comida, luego el café/te, luego más bebida, un sandwitch…. y
sí, la comida ha estado muy rica! ya con toques orientales, arroz con pollo al curry, una ensalada… y por ir de luna de miel, un azafato la mar de encantador,
Vicente, nos ha obsequiado ni más ni menos que con 4 cajitas de bombones Godiva, 4 copas de cava (2 de rosado y dos normales), una colonia y para mí, una rosa.

A las 23:25 hora local (1 hora más que en España), hemos llegado a Doha, capital de Qatar, en pleno oriente medio, ¡ya en Asia!

Llegando a Doha

Al aterrizar, nos han llevado al lounge especial para gente con
necesidades especiales a esperar nuestro siguiente vuelo.
Para el traslado a la terminal, nos han venido a buscar de la asistencia del aeropuerto a nuestros asientos del avión que como es habitual, hemos salido los últimos y han utilizado el coche elevador para bajarnos del avión y el típico microbus para acercarnos a la terminal.
Algunos os preguntaréis qué es el coche elevador, pues Juanjo nos lo cuenta:

Un coche elevador es un artefacto ciértamente curioso.
El proceso de desembarcar del avión fue el siguiente (imaginad la cara que se nos quedó a nosotros cuando nos montaron allí):

  1. Salimos del avión, y en la puerta, en lugar de haber un pasillo o finger, o una escalera, nos encontramos un habitáculo enganchado a la puerta en el que nos montamos. A priori, parecía una especie de coche, en el que nos hicieron sentar como para dar un paseíto. ¡Todo sin bajar ni un minúsculo escalón!
    – ¡Qué coche más alto! – reconozco que pensé.
  2. De repente, el cacharro comenzó a descender, hasta que se detuvo. Y pensé:
    – ¡Ah! Ya ha bajado desde la altura de la salida del avión, y ahora ya nos iremos en esta cosa hasta la terminal.
    ¡Pues no!
  3. Luego, nos hicieron levantar, y salir a otra plataforma, enganchada al coche, que también comenzó a bajar, hasta que se colocó a ras de suelo.
  4. ¡Y después, a otra furgoneta hasta la terminal!

Todo este proceso debió tardar alrededor de tres minutos.
He de decir que si realmente aquello solo servía como elevador, no entiendo por qué los asientos tipo coche y demás. ¿Por qué no una plataforma sin más?
Y otra pregunta: ¿Por qué con dos personas ciegas hacen semejante gasto de tiempo y personal para bajar del avión, cuando tenemos una maravillosa escalera por la que bajar?
Es lo que tiene que metan en el mismo saco de protocolo a todas las discapacidades, imagino.
¡En fin! Que se me ha hecho larga la cita! 😉

Una vez acomodados en el lounge en cuestión, (hay que ver cuanta gente con necesidades especiales hay! y a esas horas…), nos hemos conectado a la WiFi del aeropuerto y nos hemos dispuesto a pasar las 3 horitas de escala.
A las 02:25h, por fin, nuestro vuelo destino singapur ha despegado con nosotros sentaditos en la ultimísima fila de la nave, en la cola cola.