Diario de un perro guía. 13/04/2018. Y el día de bajón tenía que llegar.

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No haber dormido bien esta noche porque a las 4 menos 20 de la madrugada un perro me ha despertado a base de darme con el morro en el brazo y dar vueltas por la habitación lloriqueando para que le sacara a hacer, no ayuda a afrontar un nuevo día con ánimos. De hecho es verdad que el pobre tenía necesidad.

Después del desayuno Richi me ha presentado a Linda, una instructora junior de una de las escuelas de perros guía de Praga que va a estar esta mañana con nosotros observando como trabajamos. Nos hemos presentado en inglés y hablado un poquito, parece muy maja.

La ruta hoy a sido por la zona de Delicias, y como siempre hemos tomado como campo base una cafetería y a trabajar. Yo he sido la segunda.
Como siempre Oldo ha respondido bastante bien a los comandos y como siempre también, ha estado super pendiente de Richi, si él iba a la izquierda, Oldo no paraba de mirar hacia ahí, si iba a la derecha lo mismo, si se quedaba algo atrás Oldo frenaba el ritmo. Lo de cada día, pero hoy será por el sueño o por lo que sea, me ha afectado más y, aunque el guiado en si ha estado bien, incluso el paseíto por dentro de la estación de Atocha con las rampas mecánicas de subida y bajada también las ha hecho correctas, yo he quedado triste y algo descontenta de nuestro trabajo. No puedo evitar compararlo con el trabajo que hacía hasta hace poco con Bella y claro… no es lo mismo. Es cierto que ultimamente tampoco era lo mismo el trabajo con Bella ya siendo mayor que cuando era jóven pero aún y así, teníamos esa compenetración tan absoluta que ya sin ni siquiera hablar, solo con pequeños gestos corporales suyos y míos, nos entendíamos.

Después de comer, nos hemos acercado a la pista de obstáculos que tienen montada con unos cuantos conos y ballas para seguir practicando el “recto” y el “dobla”. Al menos ha hecho solecito y quieras que no, se agradece y levanta el ánimo.
Oldo y yo hemos hecho bien la pista, solo se ha acercado demasiado a un obstáculo aunque no me ha rozado, pero a Richi le ha parecido que había que repetirlo y así lo hemos hecho, la segunda vez ya no se ha aproximado tanto.
Después de la pista, los 3 de Richi hemos ido al parque o zona ballada que tienen para soltar a los perros y hemos practicado la suelta, pero sobre todo hemos dejado que jueguen y se desquiten del estrés. Se lo han pasado genial y nosotros también de verles disfrutar. De nuevo mi bajón cuando ha tocado la hora de la llamada, Richi estaba presente y Oldo se ha ido con él sin hacerme ni caso. Al final Richi se ha quitado de la puerta, me ha hecho ponerme a mí, y entonces Oldo más o menos ha venido.

Al volver de la suelta ha tocado limpiarles porque como ha llovido todos estos días, el parque estaba muy enbarrado y no veas como llevaba Oldo las patitas y yo los zapatos. Pues en el momento de limpiarle las patas con una bayeta mojada… no veas el drama, el perro encogido y reculando todo el rato que no había manera de limpiarlo bien… una cosa exagerada! sé de sobra que son muy sensibles con sus patitas y que no les gusta nada que se las cojan, por eso solo quería frotarle la bayeta con suavidad por ellas pero ni así… Un desastre, tengo que comentarlo con el instructor.

Con todo lo del día estaba en pleno bajón, pero por suerte la jornada ha terminado mejor. En la cafetería, nuestro punto de encuentro de cada tarde, nos hemos relajado contándonos cualquier cosa y haciendo broma con Bea y eso me ha ayudado a desconectar.
En la cena, como Linda, la instructora que más arriba comenté que viene de Praga se queda a cenar, Bea me ha dicho que me la pone al lado que yo sé inglés. Con lo tímida que soy primero me he preocupado un poco pero qué va, ha sido muy divertido, hemos hablado un poco de su escuela de perros guía que es privada, aunque el estado te subvenciona creo que el 90% de los gastos del perrete y tú abonas el 10% restante, pero creo que también presentando algún documento la propia escuela termina de subvencionarte el perrín… eso último no terminé de entenderlo. Y luego ya hice de intérprete traduciendo las presentaciones de mis compis y la suya propia y Bea… bueno, Bea estuvo estelar con su super inglés, jajaja… con deciros que terminamos marcándonos Bea, Linda y yo un solo de la canción de Sweet Dreams que lo alucinaríais… los compis aún siguen procesando esa experiencia.

después de cenar he tenido la gran suerte de pasar un momento a la habitación de Linda y poder tocar a una cachorrita de labrador negro que se llama Vida, de unos 3 meses y medio, y que es una donación de esta escuela para llevarla a Praga. Como intercambio Linda les ha donado un cachorrito de los de la escuela de Praga. Qué perrita tan rica! estaba dormidita y al despertarla para poder tocarla no hacía más que bostezar… Una monada.
Con una ilusión ccumplida que era poder ver como era un labrador cachorro ya que nunca había tocado uno, he terminado el día.

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3 comentarios sobre “Diario de un perro guía. 13/04/2018. Y el día de bajón tenía que llegar.”

  1. Ánimo nuria, y como tú misma has discho es un mal día. Estoy seguro de que Oldo te va a dar muchas satisfacciones.
    Un Saludo de este que te envidia. 😀

  2. ¡Que suerte has tenido con poder ver a la cachorrita! Me parece guay que instructores de otros sitios puedan venir a ver cómo se trabaja en la FOPG y que ellos puedan contrastar información.
    Ánimo con Oldo. Seguro que en poco tiempo seréis la unidad perfecta. Tú ya tienes experiencia y sabrás conseguirlo rápidamente.

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