Turismo inclusivo por Irlanda. 4º día: Dublín

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Nuestro último día en Irlanda, y es el que vamos a dedicarle a su capital, a visitarla y a comprar algún regalito para la familia y algún recuerdo para nosotros.

Historia de Dublín

Dublín, en irlandés “Baile Átha Cliath”, que se traduciría como población o asentamiento del bado de cañizo, es la capital de la República de Irlanda o “Éire”. Está ubicada en la província de Leinster, en la costa este, en la desembocadura del río Liffey que va a dar al mar de Irlanda.
Aunque se cree que la bahía había sido habitada desde hace miles de años, se considera la fundación de Dublín con la llegada de los vikingos en el año 841. se establecieron en la orilla sur del río Liffey y fundaron un asentamiento que llamaron Dubh Linn o laguna negra. En la orilla norte permanecieron los celtas. en el año 1014 Brian Boru derrota a los vikingos.
Por no extenderme en exceso, comentar que dublín ha pasado por cinco períodos destacados después de la era vikinga:

  • El señorío de Irlanda gobernada por los normandos: desde 1171 al 1541.
  • El reino de Irlanda: Desde el 1541 hasta 1800.
  • La isla de Irlanda como parte del Reino Unido: desde 1801 hasta 1922.
  • La República de Irlanda: desde 1919 hasta 1922.
  • Partición de Irlanda en la República de Irlanda o Éire con Dublín como capital e Irlanda del Norte formando parte del Reino Unido: en 1922.

De hecho tanto Dublín como Irlanda en general han vivido épocas muy convulsas, con guerras contra Inglaterra, e incluso una guerra civil. Si queréis más información, en la wikipedia hallaréis de manera más extensa la Historia de Irlanda

Molly Malone

Núria y Juanjo con la estatua de Molly Malone

Nuestra primera parada al bajar de la furgo ha sido en Suffolk Street, para ver la estátua de Molly Malone, en irlandés Mol Ní Mhaoileoin. La escultura representa una mujer con un vestido largo, un escote muy pronunciado y va empujando un carro de pescado.

La leyenda cuenta que Molly Malone era una jóven pescadera del siglo XVII que iba con su carro por las calles de dublín pregonando: “¡Berberechos y mejillones vivos!”, y que de noche ejercía de prostituta. Un día, encontraron a Molly muerta en la calle a causa de una fiebre. A raíz de esta leyenda, a finales del siglo XIX se compuso una canción en su nombre que se ha convertido en el himnno no oficial de Dublín.

Nosotros parece que también formamos parte de la atracción turística porque un grupo de chicos se nos acercaron y pidieron hacerse fotos con Molly, però también junto a nosotros y los perretes.

Núria y Juanjo en la estatua de Molly Malone con un grupo de chicos, turistas también.

Trinity College

Juanjo y Núria en la Trinity College

siguiendo nuestro paseo por College Green, hemos entrado en el recinto de la Trinity College, aunque solo nos hemos quedado en sus patios.
La Trinity College, la universidad más antigua de Irlanda, fue fundada en 1592 por la reina Isabel I de Inglaterra y al principio solo admitía a estudiantes protestantes, no fue hasta 1793 que empezaron a acceder también estudiantes católicos.
Cabe destacar la biblioteca de la universidad, el edificio más antiguo, que fue construido entre 1712 y 1732 y alberga el famoso libro de Kells, la auténtica joya de la biblioteca.
El libro de Kells contiene un texto en latín de los 4 evangelios, primorosamente escrito con una caligrafía colorida y ornamentada. se cree que fue creado por unos monjes en el siglo IX y desde el 1661 se encuentra en la antigua biblioteca de la Trinity College. .

Temple Bar

Núria y Juanjo delante del mítico pub en Temple Bar

Muy cerca de la universidad, ubicado entre dame Street y el río Liffey nos encontramos el distrito de Temple Bar. Es el corazón de Dublín, en el mismo centro de la ciudad y está repleto de restaurantes y pubs. Aquí se concentra la mayor oferta de ocio y cultura de la capital.
El nombre de este barrio se debe a Sir william Temple, que en el 1600 adquirió estos terrenos para crear un barrio próspero donde se establecieran empresas. Desgraciadamente no lo consiguió, pues hasta la década de los noventa del siglo XX, con la llegada de cooperativas y espacios de distribución de cultura alternativa, el barrio no comenzó a ser popular.

Pasear por Temple Bar es sumamente agradable, por el día está más tranquilo pero al atardecer se anima con el bullicio de la gente, la animación de los bars y pubs y la música en vivo que de ellos emerge.
También, en sus calles adoquinadas podemos toparnos con estatuas de personajes tan reconocidos como James Joyce u Oscar Wilde. Ha sido fantástico poder tocarlas y notar todos sus elementos característicos!

Núria y Juanjo en el romántico puente de Ha'Penny Bridge

En Bachelors walk y uniendo Temple Bar con la zona nueva de Dublín y O’conell Street está el Ha’Penny Bridge, Droichead na Life o puente del medio penique. Su nombre se debe al antiguo peaje que debía pagarse, que efectivamente era de medio penique. Se construyó en 1816, cruza el río Liffey y es peatonal.
En este romántico puente de hierro fundido, como en tantos otros de distintas ciudades, los enamorados sellan sus promesas de amor eterno colgando candados.

O’Conell street y sus monumentos

Una vez cruzado el Ha’Penny Bridge seguimos paseando por O’Conell Street para visitar su oficina central de correos.
La General Post Office (GPO) en irlandés Ard-Oifig an Phoist, es la sede de la oficina de correos de Irlanda, de estilo neogriego y uno de los últimos edificios construidos de la arquitectura georgiana en Dublín, terminado en 1818.
Este edificio adquirió gran importancia en el levantamiento de Pascua de 1916, cuando se convirtió en el cuartel de los líderes de dicho levantamiento. De hecho, aún se pueden ver marcas de los disparos de ese momento. El edificio se incendió a lo largo de la rebelión, y no fue restaurado hasta años más tarde, siendo la fachada la única parte del original que permanece. En el museo del GPO se exhibe una copia del original de la proclamación de la República Irlandesa.

Juanjo y Núria con la General Post Office y aunque algo cortado, un trozo del spire

Cerca de este edificio tan emblemático símbolo del nacionalismo irlandés, encontramos The Spire con sus 120m de altura, considerada la escultura más alta del mundo.
El Spire, oficialmente conocido como monumento de la luz, en inglés “Monument of Light” y en irlandés “An Túr Solais”, es una gran escultura en forma de cono, la base de la cual mide 3m y se va estrechando hasta la punta, que solo mide 15cm de diámetro.
Su construcción empezó en diciembre de 2002 y terminó en enero de 2003 instalándose la última de las 6 secciones que la componen.

The Famine Memorial

Caminando al lado del río Liffey, por su margen izquierda y llegando ya a la bahía, nos encontramos con el conjunto escultórico realizado por Rowan Gillespie en 1997 del Famine Memorial representando a unos campesinos partiendo de Irlanda a causa de la gran hambruna que la asoló a mitades del siglo XIX, del 1845 al 1851.
Esta hambruna fue en gran medida causada por una plaga que asoló las cosechas de patatas, base de la alimentación de la mayoría de la población humilde. Aproximadamente un millón de irlandeses falleció a causa de la hambruna y otros dos millones emigraron a América, lo cual hizo que la población en el país quedara muy mermada.

No sé bien como describir en palabras lo que me hizo sentir el tocar esas esculturas, conocer la historia que subyace, sentir su frío tacto, como el artista las ha dotado de tal realismo, flacas hasta los huesos, hombres, mujeres, padres cargando a sus hijos en la espalda… Una imagen desoladora y que la gente del país no olvida ya que muchas de ellas tenían flores frescas a sus pies.
Una imagen impactante para despedirnos de la ciudad de Dublín.

Regreso a casa

Hemos llegado muy justos al aeropuerto ya que teníamos la furgo aparcada bastante lejos de nuestra última visita, para colmo al ser las 3 era plena hora punta en cuanto a tráfico, y como el aeropuerto no está en la ciudad sino unos cuantos kilómetros más allá… Nos ha tocado correr.
Por suerte al final la asistencia nos ha atendido y hemos llegado al avión puntuales. De hecho el vuelo es el que ha salido con retraso.

¡Hasta la próxima Irlanda! porque esto no es un adiós, es un hasta muy pronto. Nos has enamorado y eso que aún no te conocemos entera; pero prometemos volver y con nuestro hijo, para presentártelo y que también caiga rendido a tus encantos, tu cultura, historia, mitología, tus verdes y hermosos paisajes y sobre todo para que tu gente le robe el corazón igual que lo ha hecho con nosotros.
¡Slán go fóill!

Turismo inclusivo por Irlanda. 1º día: Primer contacto en Dublín.

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Esta aventura empieza como un viaje sorpresa organizado por Juanjo. ¡No hay sorpresa que me fascine más que un viaje a no sé dónde!!!! solo sé que serán 4 días, fuera de españa y en una del top5 de ciudades que me hizo elegir de un listado de distintas ciudades europeas, a saber: Dublín, Estocolmo, Berlín, Londres y Edinburgo.
Yo tengo la sensación que será Dublín la elegida, sobre todo porque es la primera en mi top y yo qué sé… porque me encanta.

un taxi me recoge al salir del trabajo y Jj, yo y nuestros peludos de 4 patas nos vamos directitos al aeropuerto. En este viaje no nos acompaña nuestro pequeño Vikingo, mis padres dijeron de quedárselo ya que es un viaje corto y así nosotros vamos más “a nuestro aire” y el peque también está más tranquilo en la casa del pueblo con sus Avis.
Es en el aeropuerto donde se desvela la sorpresa… ¡¡¡Volamos a Dublín, nos vamos a Irlanda!!!!

Volamos con Ryan Air y a diferencia de otras ocasiones con esta compañía, esta vez embarcamos los primeros y es mucho más cómodo para acceder siendo que vamos con las maletas de cabina y los perros guía. Nos instalamos en una fila que nos han dejado para nosotros dos los 3 asientos, ¡genial! más anchos que irán los perretes a nuestros pies. Y mientras el resto del pasaje va entrando, yo empiezo a grabar audios y a desconectar el móvil.

Salimos algo más tarde de la hora programada pero llegamos on time a Dublín, hacia las 19H hora local. Ahora sí desembarcamos los últimos, aunque la asistencia tarda muchísimo en aparecer pero aparece y en una furgo nos llevan del avión a la terminal donde otro chico de asistencia nos acerca a la zona de llegadas donde nos quedamos esperando a nuestro guía de la compañía ExcursionesDublin.com
Casi media hora después y habiendo aprovechado para empezar a interactuar con los irlandeses, ha llegado nuestro guía y conductor, Germán.
Hmmm, pues no tiene mucha pinta de ser de por aquí ¿verdad? Pues no, es de granada aunque lleva 7 años viviendo en Dublín y unos 4 años con su empresa de excursiones Dublín en marcha. según Juanjo tiene muy buenas críticas en Trip Advisor así que por eso se animó a contratarles, por eso y porque no pudo encontrar guías nativos que hablaran español.

Una vez puestos los perros a hacer sus cosas y montados ya en un bus privado, dado que Germán viene directo de haber hecho un tour por Irlanda del Norte, nos hemos encaminado al centro de Dublín a empezar a saborear las noches irlandesas.
Hemos aparcado en O’Conell Street y dando un paseito nos hemos acercado al The Parnell Heritage Bar & Grill ubicado en la 72-74 Parnell St, North Citydonde nos hemos puesto manos a la obra en empezar a catar las delicias gastronómicas que Irlanda nos ofrece.

Juanjo y núria en primer plano sentados en un sofá en un pub sonriendo y de fondo una cabina telefónica de decoración y colgando del techo unos banderines.

juanjo ha cenado un “Traditional irish stew” hecho con cordero y acompañado de verduras y yo una “traditional Beef & Guinness casserole”, ternera macerada con Guinness acompañada de verdura y puré de patata todo servido en una cazuela de barro. ¡Estaba buenísimo! además de super contundente. y para beber aunque no soy muy cervecera, no podía no pedirme como mínimo una media pinta, de cerveza rubia eso sí. Los platos no eran baratos, 12€ cada uno y la media pinta unos 3€ pero como he comentado, con ese plato quedas más que saciado.

JJ y Núria sentados en el sofá del pub, de color rojo. Sonríen, Núria tiene una media pinta de cerveza y Juanjo una coca-cola y de fondo se ven cuadros en las paredes.

Mientras cenábamos hemos podido disfrutar de música en vivo y he sido feliz, aunque no era música tipicamente celta y hasta han traído agua a los perros. Hay que decir que los dublineses parecen super sociables y están encantados con Oldo y Whost.

después de la cena Germán nos ha acompañado al hotel, nos alojamos en el Tara Towers ubicado en la Merrion Rd, Dublin 4, D04 A3K1 Está algo alejado del centro de Dublín pero era lo que buenamente nos podíamos permitir, los hoteles en el centro de dublín parece que tienen precios prohibitivos al menos para nuestro bolsillo.

El hotel es correcto, un 3*. Como imaginaréis no es muy accesible en cuanto a que no tiene señalizaciones en braille o relieve de los números de las habitaciones, tampoco en los ascensores, ni voz que indique en que planta estamos, no hay menús en el restaurante en braille ni insertados en códigos QR… Vaya, por desgracia lo que viene siendo lo habitual, aunque al menos los accesos al hotel en si y al comedor tenían rampas así que punto positivo para las silleras y silleros viajeros ;).
Como también viene siendo habitual, la mayoría de las carencias de accesibilidad quedan atenuadas por la gente amabilísima que trabaja en el hotel y que nos ayuda en todo lo que podamos necesitar, desde ayudarnos a buscar algún sitio para que los perros hagan sus necesidades, cosa que no es tan fácil como podáis imaginar, hasta traernos cada mañana el desayuno ya que es desayuno bufet, o indicarnos donde están los ascensores o la puerta de salida si nos despistamos.

por lo pronto Irlanda cumple con mis expectativas, que no eran pocas precisamente, mi primera sensación del país y su gente es de flechazo absoluto.