Sintiendo Irlanda. 1º día: Primer contacto en Dublín.

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Esta aventura empieza como un viaje sorpresa organizado por Juanjo. ¡No hay sorpresa que me fascine más que un viaje a no sé dónde!!!! solo sé que serán 4 días, fuera de españa y en una del top5 de ciudades que me hizo elegir de un listado de distintas ciudades europeas, a saber: Dublín, Estocolmo, Berlín, Londres y Edinburgo.
Yo tengo la sensación que será Dublín la elegida, sobre todo porque es la primera en mi top y yo qué sé… porque me encanta.

un taxi me recoge al salir del trabajo y Jj, yo y nuestros peludos de 4 patas nos vamos directitos al aeropuerto. En este viaje no nos acompaña nuestro pequeño Vikingo, mis padres dijeron de quedárselo ya que es un viaje corto y así nosotros vamos más “a nuestro aire” y el peque también está más tranquilo en la casa del pueblo con sus Avis.
Es en el aeropuerto donde se desvela la sorpresa… ¡¡¡Volamos a Dublín, nos vamos a Irlanda!!!!

Volamos con Ryan Air y a diferencia de otras ocasiones con esta compañía, esta vez embarcamos los primeros y es mucho más cómodo para acceder siendo que vamos con las maletas de cabina y los perros guía. Nos instalamos en una fila que nos han dejado para nosotros dos los 3 asientos, ¡genial! más anchos que irán los perretes a nuestros pies. Y mientras el resto del pasaje va entrando, yo empiezo a grabar audios y a desconectar el móvil.

Salimos algo más tarde de la hora programada pero llegamos on time a Dublín, hacia las 19H hora local. Ahora sí desembarcamos los últimos, aunque la asistencia tarda muchísimo en aparecer pero aparece y en una furgo nos llevan del avión a la terminal donde otro chico de asistencia nos acerca a la zona de llegadas donde nos quedamos esperando a nuestro guía de la compañía ExcursionesDublin.com
Casi media hora después y habiendo aprovechado para empezar a interactuar con los irlandeses, ha llegado nuestro guía y conductor, Germán.
Hmmm, pues no tiene mucha pinta de ser de por aquí ¿verdad? Pues no, es de granada aunque lleva 7 años viviendo en Dublín y unos 4 años con su empresa de excursiones Dublín en marcha. según Juanjo tiene muy buenas críticas en Trip Advisor así que por eso se animó a contratarles, por eso y porque no pudo encontrar guías nativos que hablaran español.

Una vez puestos los perros a hacer sus cosas y montados ya en un bus privado, dado que Germán viene directo de haber hecho un tour por Irlanda del Norte, nos hemos encaminado al centro de Dublín a empezar a saborear las noches irlandesas.
Hemos aparcado en O’Conell Street y dando un paseito nos hemos acercado al The Parnell Heritage Bar & Grill ubicado en la 72-74 Parnell St, North Citydonde nos hemos puesto manos a la obra en empezar a catar las delicias gastronómicas que Irlanda nos ofrece.

Juanjo y núria en primer plano sentados en un sofá en un pub sonriendo y de fondo una cabina telefónica de decoración y colgando del techo unos banderines.

juanjo ha cenado un “Traditional irish stew” hecho con cordero y acompañado de verduras y yo una “traditional Beef & Guinness casserole”, ternera macerada con Guinness acompañada de verdura y puré de patata todo servido en una cazuela de barro. ¡Estaba buenísimo! además de super contundente. y para beber aunque no soy muy cervecera, no podía no pedirme como mínimo una media pinta, de cerveza rubia eso sí. Los platos no eran baratos, 12€ cada uno y la media pinta unos 3€ pero como he comentado, con ese plato quedas más que saciado.

JJ y Núria sentados en el sofá del pub, de color rojo. Sonríen, Núria tiene una media pinta de cerveza y Juanjo una coca-cola y de fondo se ven cuadros en las paredes.

Mientras cenábamos hemos podido disfrutar de música en vivo y he sido feliz, aunque no era música tipicamente celta y hasta han traído agua a los perros. Hay que decir que los dublineses parecen super sociables y están encantados con Oldo y Whost.

después de la cena Germán nos ha acompañado al hotel, nos alojamos en el Tara Towers ubicado en la Merrion Rd, Dublin 4, D04 A3K1 Está algo alejado del centro de Dublín pero era lo que buenamente nos podíamos permitir, los hoteles en el centro de dublín parece que tienen precios prohibitivos al menos para nuestro bolsillo.

El hotel es correcto, un 3*. Como imaginaréis no es muy accesible en cuanto a que no tiene señalizaciones en braille o relieve de los números de las habitaciones, tampoco en los ascensores, ni voz que indique en que planta estamos, no hay menús en el restaurante en braille ni insertados en códigos QR… Vaya, por desgracia lo que viene siendo lo habitual, aunque al menos los accesos al hotel en si y al comedor tenían rampas así que punto positivo para las silleras y silleros viajeros ;).
Como también viene siendo habitual, la mayoría de las carencias de accesibilidad quedan atenuadas por la gente amabilísima que trabaja en el hotel y que nos ayuda en todo lo que podamos necesitar, desde ayudarnos a buscar algún sitio para que los perros hagan sus necesidades, cosa que no es tan fácil como podáis imaginar, hasta traernos cada mañana el desayuno ya que es desayuno bufet, o indicarnos donde están los ascensores o la puerta de salida si nos despistamos.

por lo pronto Irlanda cumple con mis expectativas, que no eran pocas precisamente, mi primera sensación del país y su gente es de flechazo absoluto.